Psicoeducación para el cambio de estilo de vida

 







Diversos estudios han demostrado que un aumento o una disminución de peso de forma brusca son perjudiciales para la salud. Por otro lado, se sabe que los estados de ánimo influyen en la cantidad y tipo de comida que ingerimos, el tiempo que dedicamos para ingerirla y los lugares donde comemos. Por ejemplo, cuando estamos tristes o muy alegres se suele comer alimentos con alto contenido calórico. 


Consumo de alcohol y estado de ánimo 

En el cerebro hay una zona dedicada a premiar lo que hacemos. Esta zona funciona con una sustancia que es la que nos hace sentir placer, esta sustancia se llama dopamina. 

Cuando iniciamos el consumo de alcohol, la dopamina nos hace sentir placer cuando bebemos, pero el problema es que para que la dopamina funcione ésta tiene que ser captada. Cuando consumimos alcohol en dosis altas o con alta frecuencia, el cerebro nota que hay un exceso y, para regularlo, reduce los receptores, por eso sentimos que necesitamos beber más para sentir el placer que producía antes. Si en ese momento decidimos seguir bebiendo, desaparecerán los receptores completamente y nos hará sentir apáticos, cansados, deprimidos, tristes... La única manera de revertir este proceso es dejar de consumir alcohol para que esta zona (núcleo coeruleus) vuelva a funcionar normalmente y nos haga volver a sentir placer.

El alcohol afecta en primer lugar al Sistema Nervioso Central, su ingesta excesiva y prolongada puede provocar daño cerebral. Popularmente se cree que el alcohol incrementa la excitación, pero en realidad deprime muchos centros cerebrales. Esta sensación se debe precisamente a que al deprimirse algunos centros cerebrales se reducen las tensiones y las inhibiciones y la persona experimenta sensaciones de sociabilidad o euforia. Un uso continuo irrita las paredes estomacales llegando incluso a desarrollarse úlceras.

Otro factor que puede influir en nuestro estado de ánimo es cómo se encuentran nuestras relaciones sociales. Para trabajar este punto sería recomendable realizar una terapia de grupo de habilidades sociales y terapia individual de asertividad en pareja. Una vez tengamos nuevas formas de relacionarnos con los demás, podemos introducir la realización de actividades de ocio sociales para aumentar el número de contactos y disminuir el tiempo libre que se puede utilizar para el consumo de alcohol. 

También es importante cómo está nuestra autoestima para tener un estado de ánimo adecuado, para mejorarla realizaremos dinámicas para lograr un aumento de autoestima. 


Alcohol y aumento de peso

El alcohol se digiere mucho más rápido en nuestro organismo que las calorías que consumimos a través de alimentos (nuestro cuerpo le da prioridad a la digestión del alcohol que a la digestión de los alimentos), por lo tanto, se termina almacenando en forma de grasa. Asimismo, el alcohol contiene un alto valor calórico, una cerveza equivale a tomarse un montadito de salchichas y un vaso de vino equivale a tomarse un trozo de tarta. De esta manera el alcohol contribuye  a incrementar el nivel de los triglicéridos y con ello también el riesgo de un infarto.



Problemas de sueño y aumento de peso

La privación de sueño produce cambios metabólicos y entre sus consecuencias está el aumento de peso. 

Respecto a este factor, el Orfidal puede producir fatiga, sedación, embotamiento afectivo, reducción del estado de alerta, somnolencia, sensación de ahogo, confusión, depresión, astenia y debilidad muscular. Así que sería aconsejable trabajar los problemas de sueño en terapia, de forma que encontremos una estrategia más sana a largo plazo y sin tantos efectos negativos. Una vez consideres que tu sueño ha mejorado, podríamos hablar con tu médico para ir probando a reducir poco a poco el Orfidal y viendo si consigues dormir bien sin él. 


En cuanto al Colme o Antabús

Como ya comentamos, al vivir sola nadie podría controlar que realmente se está tomando el antabús de forma adecuada. Yo creo que una buena opción sería explicarle que esta medicación no disminuye el deseo de consumo, pero que sí que ayuda a no consumir por las consecuencias desagradables que se producen si hay un consumo. Por lo que sería una forma de ayudarle a mantener, en un principio, el compromiso de no consumir. Y a ver qué le parece.  


Por último, creo que no estaría de más darle algunas estrategias de control de la activación para que pueda utilizarlas cuando el craving aumente. 


Conclusión

Si lo que deseas es una pérdida de peso sana, lo ideal es ir a un nutricionista para valorar tu ingesta de hidratos de carbono, proteínas y grasas diarias que necesitas en función de tu edad, peso y ejercicio que realizas. 

En terapia trabajaremos los cambios en los hábitos de tu vida, de forma que te sea más fácil mantener tu peso a largo plazo y no recaer en el consumo de alcohol. Para evitar el consumo de alcohol, es mejor que lleves el dinero justo que necesitarás a lo largo del día, evites realizar actividades y acciones o ponerte en situaciones que te inciten a la compra e ingesta. Por supuesto, no debes tener alcohol en casa, el objetivo es evitar tentaciones.  Una vez que ya veamos que el deseo de consumir ha disminuido un poco, empezaremos a intentar hacer frente a esas situaciones de forma progresiva, empezando por aquellas situaciones en las que el deseo de consumo es menor. 

Una vez realizada esta psicoeducación sería recomendable preguntarle qué cambios se le ocurre que puede realizar para evitar el consumo de alcohol y disminuir su peso. El objetivo es reforzar todas aquellas conductas que sean incompatibles con el consumo, entre ellas estaría ir al gimnasio, ir en transporte público al trabajo (tiene que andar hasta él, por lo que aumenta su actividad física), grupos de senderismo los fines de semana, clases de adiestramiento del perro que implica realizar ejercicio, pasear el perro por las noches y evitar pasar un elevado periodo de tiempo conectada a internet, etc.

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